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Es habitual que el vínculo entre las empresas extractivas (mineras, forestales, petroleras, etc.) y las comunidades en las cuales trabajan registre una historia de roces y situaciones de conflicto. Desde Ingouville & Nelson venimos desarrollando programas para empresas de estas características cuyo objetivo consiste en enriquecer la relación entre la empresa y la comunidad, facilitar la resolución de los problemas que afectan a ambas, idear y desarrollar actividades que representen un beneficio mutuo y elaborar en conjunto un plan de largo plazo que facilite la relación.
Transformación de Conflictos en Oportunidades para el Trabajo Conjunto
Las empresas extractivas (mineras, forestales, petroleras, etc.) suelen trabajar en comunidades de bajo desarrollo urbano. Por otro lado es habitual que el vínculo entre éstas y las comunidades en las cuales trabajan registre una historia de roces y situaciones de conflicto. Al buscar un espacio de encuentro más rico suelen aparecer miedos, prejuicios y reclamos. Es por ello un proceso que se debe llevar a cabo en etapas y cuidadosamente. Como en cualquier relación humana se trata de invertir tiempo, y en el caso de esta particular relación empresa – comunidad, el acercamiento y la generación de confianza requieren una intencionalidad, es decir que no se dan de manera casual sino a partir de la realización de acciones concretas de conocimiento mutuo.
Desde Ingouville & Nelson venimos trabajando para empresas de estas características que experimentaban dificultades serias y crecientes en la relación con las comunidades en las cuales están insertas. Para ello utilizamos los lineamientos de Desmond Connor, especialista canadiense en este tipo de trabajo, y su discípulo Hernán Blanco, sumado a nuestra experiencia y formación en el manejo creativo de conflictos y la facilitación de procesos de vinculación. Desarrollamos para ello programas de participación ciudadana cuyo objetivo general consiste en enriquecer la relación existente entre la empresa y la comunidad. Los objetivos específicos son facilitar la resolución de los problemas que afectan a la empresa y a la comunidad, idear y desarrollar actividades que representen un beneficio mutuo, y elaborar en conjunto un plan de largo plazo que facilite la relación entre ambos. A continuación describimos los momentos sugeridos para llevar adelante un proceso de acercamiento a la comunidad por parte de la empresa.
Programas de Participación Ciudadana
En primer lugar resulta fundamental lograr un buen conocimiento de la comunidad que permita acercarse a entender cómo la misma nació, cómo funciona y cuáles son sus características más importantes. Se parte de la base de que no se puede generar una relación de confianza con quien no se conoce. Esto apunta a entender dónde “nos estamos metiendo”, cuál es el contexto de las personas a las cuales estoy intentando acercarme, en qué están pensando cuando se encuentran conmigo. No se trata de un estudio sociológico, sino más bien de una visión general y lo más completa posible de las características relevantes de la comunidad para efectos de la empresa y sus planes. Todo esto permite identificar también las áreas de ignorancia, información errada y mitos acerca de la empresa y sus actividades.
Dado que se trata de construir o reconstruir una relación que pueda basarse en el conocimiento mutuo y la confianza, el siguiente paso tendrá que ver con generar comunicación. La información relevada será primordial pues permitirá entender cuáles son los temas más importantes a abordar, los mejores medios de comunicación a utilizar, el tono y vocabulario requeridos. Aprovechando entonces dicha información, se brindará a la comunidad información sobre la empresa y su negocio. “La confianza se desarrolla al construir sucesivamente la aceptación, la comprensión, los objetivos compartidos y un proceso cooperativo de gestión entre las distintas partes. La confianza es esencial para que una propuesta sea aceptada, pero su construcción requiere un comportamiento consistente en el tiempo, especialmente si acciones previas han causado escepticismo. La confianza puede perderse con cualquier acción errónea.”
El paso siguiente busca un encuentro, un espacio de diálogo entre la empresa y la comunidad. Para ello se realiza una Casa Abierta. Como explica Connor la Casa Abierta no es una asamblea ni una reunión pública tradicional. Las reuniones públicas tradicionales suelen ser muy poco productivas y suelen generar aún más distancia que la existente al inicio. “El uso del espacio (expertos en una plataforma; audiencia por debajo) y la agenda (con presentaciones iniciales de los expertos) abren el camino a la confrontación. La casa abierta es una manera mucho más accesible y amistosa para que los ciudadanos conversen con los proponentes. (…) Conviene usar paneles, con textos y materiales que sugieran -de un modo no verbal- que la empresa está abierta a sugerencias y que sus planes son flexibles (por ejemplo, es conveniente usar textos manuscritos en grandes hojas, acompañados de dibujos o caricaturas).”
Teniendo ya una base de conocimiento mutuo y cierto nivel de confianza, llega el momento de sentarse a trabajar en forma conjunta. Es tiempo de convocar a los líderes de la comunidad identificados a lo largo del proceso a un taller de trabajo.
Resulta fundamental que las personas convocadas sepan a qué van, por lo tanto es importante tener en claro y distribuir los objetivos, el listado de participantes, el programa de trabajo, la fecha y datos de encuentro a todas las personas invitadas. Esto corre tanto para los líderes de la comunidad como para el personal de la empresa que participará de los talleres. Resulta clave que todas las personas que estén presentes en el taller se sientan cómodas con su participación allí, sientan que es un espacio en el cual corresponde que estén presentes.
La dinámica de trabajo se llevará adelante con un facilitador externo – no perteneciente a la empresa ni a la comunidad - que pueda acompañar y facilitar el trabajo y asegurar que el clima de trabajo sea adecuado, que se toquen los temas necesarios, etc. La agenda de trabajo se confeccionará entre los presentes incluyendo asuntos de interés / preocupación para la empresa y para la comunidad.
Hecho esto se priorizarán los temas por orden de importancia y se comenzará un trabajo de planificación para abordarlos. El mismo incluirá tareas, responsables, presupuesto, forma de monitoreo y todo lo necesario para que efectivamente sea implementado.
Es recomendable sostener el proceso de comunicación con toda la comunidad, y emitir un comunicado de prensa que resuma los resultados la Casa Abierta y el taller de trabajo.
Una vez finalizada esta primera etapa del proceso las empresas deben decidir si están buscando apoyo de la comunidad frente a un proyecto puntual o si están buscando la construcción de un vínculo de largo plazo con una comunidad. Las acciones a desarrollar en cada caso serán diferentes, así como el tiempo de trabajo y los resultados obtenidos.
A través de proyectos de este tipo nuestra consultora busca aprovechar los principios de la Negociación Creativa para aplicarlos a la relación entre empresas y comunidades, y generar mayor sustentabilidad en las relaciones que den lugar a mayores resultados y mejores relaciones.
por LUZ AVRUJ